Rafa Nadal: un (a)dorado número 1

Rafa Nadal

Rafa Nadal puede presumir de lograr un oro olímpico y ser número uno del tenis mundial en sólo 24 horas. Toda una vida resumida en dos logros titánicos.

No tiene la elegancia de Roger Federer. No tiene el estilo de Pete Sampras. No tiene la volea de Stefan Edberg, ni el saque de Andy Roddick. No es tan extrovertido ni showman como Novak Djokovic, ni tiene el carisma de Andre Agassi. Sus declaraciones no son tan explosivas como la de John McEnroe ni tiene la discreta efectividad de Ivan Lendl.

Entonces… ¿Qué tiene Rafa Nadal? Si escribo lo que pienso sería la última vez que ustedes leen este blog, porque no me dejarían volver a escribir más. Este joven manacorense, proveniente de una estirpe deportiva que contempla en el árbol genealógico, entre otros, a su tío Miguel Angel Nadal, ex futbolista del FC Barcelona e internacional con la selección española, campeón de Europa y de Liga entre otros muchos títulos, este jovencito pegado a una raqueta, unos pantalones piratas y una camiseta Nike que no puede ocultar su colosal y prominente biceps izquierdo, tiene un par de… ‘razones’. Y con eso, con un físico portentoso, un entusiasmo sin igual, una educación y un entrenamiento estricto por parte de su tío Toni, un espíritu de lucha inigualable y una casta indescriptible, con todo eso y una inteligencia innata y una capacidad de sufrimiento sobrehumana, nunca vista hasta ahora a cualquier lado de la red, con todo eso y mucho más, siempre haciendo un guiño a la épica y a las misiones imposibles, Rafa Nadal ha logrado ser, por fin, número uno del mundo, sobrepasar al mejor tenista de todos los tiempos, el inmaculado e ‘hiperperfecto’ Roger Federer, ejemplo para la juventud y las generaciones venideras de como debe ser un deportista, y colgarse al cuello, por fin, después de diez preseas para el tenis español, una, la primera, medalla de oro, en unos Juegos Olímpicos.

Cuatro Roland Garros consecutivos, un Wimbledon, récord de victorias seguidas en tierra batida (81), una Copa Davis, un buen puñado de Masters Series y varias docenas de títulos en torneos de la ATP… ¡y sólo tiene 22 años! Este jovencito insolente, acostumbrado a romper todas las barreras, físicas y mentales, que encuentra a su paso, no conoce el límite, no sabe donde está su techo. Apenas hace unos días superó en una lista de influencia y popularidad al mismísimo Fernando Alonso, y junto a Pau Gasol es el estandarte más internacional del deporte español. Rafa, en definitiva, es el hijo que todas las madres querrían, el yerno perfecto, en su defecto. Alma, pundonor, sufrimiento, lucha, inteligencia, potencia, sabiduría… Rafa Nadal.

Rafa, el sempiterno número 2, una cifra que iba pegada a él desde hace casi cuatro años, siempre a la sombra de Roger Federer, se ha hecho mayor. Ya no es un niño. Es lo que tiene el número 1. Federer, el caballero blanco, níveo, impoluto, el héroe perfecto que toda princesa desea, tan perfecto que da miedo… ni siquiera él ha resistido el avance imparable e impacable de la soberbia, la fuerza, la lucha y la garra de Rafa Nadal, un prodigio de fuerza, potencia, trabajo y afán de superación.

Para Rafa habría sido muy fácil centrarse en la tierra batida, dominar en esta superficie y ganar, pongamos por ejemplo, diez Roland Garros. Pero no. El balear con más talento del planeta necesita ponerse cada vez un nuevo reto, una nueva meta que romper y superar. La meta se llamaba Wimbledon, y el amo de la hierba no era otro que Federer. “Los dos queremos un trocito del jardín del otro”, decía el suizo, en clara alusión a su ilusión de conquistar Roland Garros, el único grande que le falta. Pero cual Sísifo, lleva tres años subiendo a la cima de París y justo cuando está a punto de coronar aparece Rafa Nadal para, de un insultante capirote (este año con rosco incluido), tirar la piedra que Roger soporta sobre sus hombros y devolverle al principio de un camino que parece no acabar nunca.

Este año también era la tercera vez que Rafa afrontaba la final de Wimbledon ante su habitual anfitrión. Había avisado una semana antes ganando Queen’s, un torneo sobre hierba, una superficie que desde Manolo Santana no veía triunfar a un español… y en Wimbledon, Rafa no se conformó con un trocito del jardín de Roger, sino que entró como elefante en cacharrería y en su estampida destrozó la ahora frágil moral del eterno número 1. Desde entonces “Rogelio”, como se le llama cariñosamente en España, no es el mismo. Algo se ha roto dentro de él. Desde entonces, ha perdido más partidos (4) de los que ha ganado (3). Ha cometido fallos terribles, ha dejado escapar bolas fáciles para un superclase como él. Inaudito.

La pregunta que se hacen quizá los que somos algo agoreros, o los que pensamos en el mañana más que en saborear las mieles del triunfo hoy… los pesimistas, vaya, o los “optimistas con experiencia”, como a mi me gusta pensar… la pregunta, digo, es hasta cuándo el físico y la juventud permitirán a Rafa explotar esas permanentes e insultantes exhibiciones y derroches de fuerza y energía. ¿Tendrá “Rogelio” aún su momento de gloria? La clase y el talento del suizo le permitirán ganar con la misma elegancia Wimbledon a los 33 años, pero… ¿Rafa conservará su físico a los 28? ¿Podrá llegar siempre a las bolas más esquinadas? ¿Podrá seguir haciendo que el rival tenga que ganarle el punto cinco veces devolviendo mates imposibles de coger?

Vale, acepto el tirón de orejas: para éso aún quedan 5-6 años y podremos disfrutar de un buen puñado de duelos entre dos estilos, dos creencias, dos ‘fuera de serie’. Aunque la pregunta que me ronda la cabeza es… ¿Quién de los dos pasará a la historia como ganador de sus duelos particulares? ¿Quién acumulará en sus vitrinas más Grand Slams?

En fin… frutos secos, tinto de verano, su sillón preferido, mucha paciencia y… ¡a disfrutar!

4 comentarios ↓

#1 Pajarito33 el 18.08.08 a las 10:57

Si me lo permites… yo prefiero disfrutar de los mil y un duelos que nos quedan por delnate comiendo patatas fritas y bebiendo coca-cola. Costumbres ‘yankis’, ya, pero supongo que seránpor la aún existente influencia de Pete Sampras en mi vida :D Por lo demás, no te quito ni un ápice de razón. Pero creo que Rafa poco a poco se está ganando el que no le achaquen una y otra vez que su juego es raza y nada más, que cuando se le acabe el físico, se habrá terminado también Rafa. Nadal es Nadal para lo bueno y para lo malo y por el momento ahora es él el que tiene la sartén por el mango!

#2 Reikel el 18.08.08 a las 11:07

Lo que me da pena de todo este asunto, y conste que me alegro mucho por Rafa, que se merece todo lo bueno que le pase, es la poca memoria de la gente. Lo de a rey muerto, rey puesto, es una máxima muy recurrente en el mundo del deporte, pero no creo que en este caso sea justa con el gran Roger Federer. Quizás el tenista más grande de la historia se merece un respeto y como mínimo en beneficio de la duda. Así que usemos las nueces que nos ofrece como elixir contra la pérdida de memoria en casos como este aunque uno de los protagonistas sea “de los nuestros”.

#3 antónimo el 18.08.08 a las 12:06

Pajarito, tienes más razón que un santo (y por ende Óscar). Respecto a las costumbres gastronómicas yo me quedo con el vino y las olivas, aunque en veranito el vinacho da mucho calor.Si hay que reabrir el debate, se reabre, será por reabrir…

#4 rosa el 15.11.08 a las 23:02

quiero fotos y informacion de roger federer

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