
Lo lógico es responder que sí, pero… ¿interesaría a alguien una competición en la que desapareciera el símbolo por antonomasia de la F1, el cavallino rampante?
La F1 se vive con el corazón. Es un sentimiento, que diría la canción, y la lógica juega un papel residual, anecdótico, en esta locura y desenfreno de millones y millones invertidos en… buena pregunta.
El varapalo que significaría que Ferrari abandonase la F1 sería difícil de remontar. Y la amenaza de Ferrari no es baladí. A veces parece que los mandamases del cotarro están haciendo todo lo posible por cargarse el espectáculo y un deporte tan bonito y lleno de peculiaridades como la F1, y sin duda, la propuesta del masoqusta Max Mosley, de tener un motor único para todas las escuderías duele en lo más profundo en la tradición de marcas como Ferrari, Mercedes, Toyota, Honda, Renault o BMW.
Sólo se explica si el abuelete Mosley ha utilizado esta bomba como globo sonda para lograr la aceptación de otras condiciones más viables, haciendo como que cede con esta locura finalmente. La reducción de elementos aerodinámicos, los neumáticos lisos y la introducción del sistema KERS parecen una realidad para 2009, pero lo del motor único para 2010 no va a colar ni de coña, a no ser que se quiera convertir el espectáculo sobre ruedas más grande del mundo en una vulgar GP2, con todos los respetos para el escalón inferior.
¿Se imaginan a McLaren con un motor Ferrari? ¿O a Ferrari con un motor Honda, por ejemplo? Ni de coña. Es una locura. Y si los que tienen que cuidar este deporte y tienen poder para ello dicen esta sarta de sandeces, pues es preferible que se dediquen a grabar desde sus fiestecitas sadomaso hasta las ortopantomografías de sus vecinos, si les place. Pero que se dejen de historias. Luca Cordero di Montezemolo, con todo Ferrari a su espalda, no ha dejado lugar a la duda. Se irán. Y no dudo que lo harán. La tradición de las balas rojas, su historia, su palmarés, valen mucho más que los desvaríos seniles de un señor con la misma credibilidad que Espinete en traje de torero.
Y todo esto en un escenario en el que aún no tenemos campeón esta temporada, este fin de semana es la última carrera en Brasil y Massa y Hamilton se pasan la pelota de la presión con absoluta diplomacia, y tampoco sabemos aún donde va a correr Fernando Alonso el año que viene, aunque Briatore ya tiene puesto a enfriar el champán. Lo que si sabemos es que Lobato seguirá siendo la voz de la F1 en la Sexta… y que deja a Gonzalo Serrano por el camino. ¡Bien! A ver si se pierde por el mismo Víctor Seara… vaya lacra para el periodismo del motor.
1 comentario sólamente ↓
Pero a esta gente se le ha ido la pinza o qué!!! A quién se le ocurre unificar motores en un deporte de marcas. Es absurdo pensar que cualquiera de los grandes, y si me apures hasta de los pequeños, aceptarían correr con estas nuevas condiciones.
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